lunes, 10 de agosto de 2009

Epílogo: No se puede detener al mundo

No se puede detener al mundo. No se puede detener al pensamiento.
Todo está siempre por derrumbarse. En muchos casos, son las circunstancias las que nos explican. Mi situación, hoy, exige esto: autocrítica, movimiento, renovación. Todo tiene su ciclo y este lugar de encuentros ha cumplido el suyo. El tiempo se ha ido, y he aprendido que grandes enseñanzas se esconden detrás de la díficil decisión de desprenderse de las cosas. Espera el crecimiento. Y la convicción de que uno puede; creer, creer en uno mismo, tener fe, y la puta madre ya sueno como un demagogo.
Las palabras no me han mentido. Como aconsejara Scheler: "Se fiel a tus sueños de juventud".
Lamento que este espacio no pudiera encontrar una forma, ni que pudiese mantener su forma inicial, y que terminara siendo una ventana para mirar en mi mundo. No me siento ni con las ganas ni con la fuerza como para revertir esto. Es mi deseo apuntar para otro lado, concentrarme en aspectos de mi mundo que están deviniendo.
No me despido de las palabras, sino todo lo contrario; me las estoy llevando a un lugar más limítrofe. Las quiero poner en juego, necesito arriesgarme con ellas, deseo entregarme al destino que me prometen; todos deberíamos valorar nuestras palabras, las que hacemos propias, las que elegimos, las que nos pertenecen. Y confiar en que pueden llevarnos más lejos de lo que imaginamos.
Quiero reafirmar el valor de la verdad como fuerza, como principio, como un modo de vivir, con los ojos abiertos. Para eso, lo único que necesito es volver a creer en mí.
Tengan la certeza de que me encontrarán pronto, nuevamente, golpeando las puertas de su imaginación.
No hay nadie aquí, excepto yo.
Vuelvo al silencio.
No hay manera de despedirse; sólo hacerlo.
Espero les llegue mi más cálido y sincero agradecimiento.
Los abrazo,
Martín Demaría Giacoia

Prólogo: Las hojas han caído (fieles al otoño)

Aquí, nuevamente; junto al mate y las canciones que no dejan de acompañarme, vuelvo a sentarme. Esta vez, para escribir el prólogo de este, que ha sido (pese a que mis intentos buscaran lo contrario) un espacio sin figuración ni definición.
Podría decir que fue el efecto acumulación el que en su momento hizo de mí una víctima sedienta de palabras, martirizada por deseos de escribirlas y mostrarlas; de desprenderlas. Durante meses fui sintiendo esto; el punto de inflexión, quizá, haya sido el conflicto por la 125 entre el campo y el gobierno. Por aquellos días una desacostumbrada conducta circuló por entre nosotros, personas, individuos, ciudadanos, sujetos, argentinos, y evidentemente mi perfil de sociólogo se alimentó de todo aquello para levantarse. Sobre este espacio se levantó una gran parte de mí como sociólogo. Extrañamente, entablé una relación dialéctica con esta realidad que de mí había nacido, con este espacio, y me reconocí, con esto, con éstas que fueron las partes sobre el todo, los todos sobre la parte, la parte que lo es todo y el todo que no deja de ser parte.
Entonces fue que, de la conjunción de circunstancias ajenas y propias, de la realidad objetiva y mi realidad subjetiva, de lo otro y lo mío, el monstruo despertó: la exposición, de la que tanto me he relevado, comenzó a significar destellos de luz, y vendí un pedazo de mi personalidad para establecer este vínculo entre el escriba y el lector. Y comencé a practicar, con timidez, la tarea que consideré fundacional: analizar la realidad desde categorías preexistentes para poder leer el imaginario social.
La consecuencia, inevitable, de que el blog fuera creciendo junto a mí ha sido que ustedes, mientras leían del otro lado, debieron adaptarse a los movimientos que iba perfilando mi pensamiento.
Confieso que por momentos todo esto me suena a desconcierto; un mar de palabras que intentan definir un mismo desconcierto. Pero el esfuerzo es lo que contó, lo que hizo que cada mañana o tardecita valiera la pena sentarse a leer y escribir; como cantaba Calamaro en Los Rodriguez: "voy a perseguir cada palabra con aliento hasta que al fin, alguna se rinda para mí".
Quiero creer que sirve -y ha servido- también para ustedes. Porque a mí me ha provocado y con fuerte empuje, como toda manifestación que me atrae; el poder de liberarse mediante una expresión artística.
Antes, he renunciado. Antes de sentarme a escribir este prógolo que servirá de máscara. Antes de sentir esta especie de melancolía repentina pero prevenida. Antes de que cualquier excusa me encontrara doblándome. Las hojas han caído, fieles al otoño. La decisión ha sido tomada, fiel a mi criterio.

domingo, 19 de julio de 2009

Play it again, Sam

Hay una escena de Vitus en la que el niño pianista prodigio está dando vueltas en su bicicleta escuchando su Ipod. En un momento, otro niño se acerca (en bicicleta y con su Ipod) y comienzan a dar vueltas en un mismo círculo, uno a contramano del otro. Cada vez que aparece en cámara uno de los niños, oímos la música de su Ipod: clásica para uno, tecno (quizás Blur) para el otro. Luego la cámara se abre para, al fin, tomarlos a los dos, y oímos ámbas músicas superpuestas. Y de esa confluencia resulta una melodía agradable, en tiempo y tono. Oímos la posibilidad del vínculo músical y nos queda la metáfora del vínculo social entre aquellos dos niños que lo único que comparten es el placer de montar sus bicicletas.

Del encierro propio de cada uno, de la existencia del mundo subjetivo en la cual estamos sumergidos, sólo nos abrimos para apropiarnos de algo de un otro, o compartirlo o rechazarlo. Pese a los cambios de su naturaleza, las relaciones sociales no se destruyen; se alteran, se modifican, pero no se agotan ni dejan de ser la alternativa más viable para encontrar felicidad.

Pero, como en Vitus, no tenemos conocimiento de que la posibilidad del vínculo siempre existe. Si el destino hubiese provocado algún encuentro, estoy seguro de que aquellos niños hubiesen tenido una interesante charla, o por qué no, el inicio de una amistad.

Por eso esta tarde de Domingo traigo esta propuesta: abrirse a las posibilidades del vínculo y oír.
Dejo el link al blog de un gran pianista y amigo.
Acá.
Quizás encuentren, al oír alguna de las piezas de su repertorio, o al oírlo a él mismo interpretándolas, alguna oportunidad de develar una pasión.

Casi con la insistencia de Bogart en Casablanca, los que hemos oído la meticulosidad con la que Nicolás Franza interpreta las obras que (tanto) estudia, le decimos: tócala de nuevo Franz!

miércoles, 15 de julio de 2009

Referente

No quisiera abusar del efecto "recomendación" pero ésta vez no he podido con mi genio. Me siento superado por la necesidad de hacer circular este sketch de los geniales y estupendos Monty Python.
Nada les adelanto: hagan click acá.
Espero lo disfruten tanto (¡tantísimo!) como yo.

martes, 23 de junio de 2009

Ficción para una emoción Real

Desde la cama puedo sentir el aroma a café recién preparado que viene de la cocina; me apuro a levantarme cuando siento una punzada. Un libro -La imaginación sociológica de Mills- había dormido conmigo. El aroma me hipnotiza: me voy acercando, con lentitud, para apreciarlo mejor a medida que se va haciendo más penetrante. La mañana, con un sol decidido a inundar la ciudad, me encuentra del mejor humor. Desparramo los diarios por la mesa y los hojeo; qué rico está el café. Cómo me gusta el café. Siento los pies helados y busco las pantuflas que hizo mi abuela. A medida que la taza se va vaciando, voy a entrando en un estado nervioso, que se acumula: sé que sólo se irá una vez que concrete lo que vengo esperando. Me visto -prioridad: zapatillas cómodas- y doy una vuelta por la casa. Pregunto por compañía a mis viejos, a mi hermana, Nico todavía duerme, pero todos prefieren ir más tarde. Yo no; ya no aguanto la ansiedad. Al estómago vuelven los cosquilleos que me acosaron toda la semana. Capucha, auriculares y a patear que el Normal queda lejos. El frío me entibia el cuerpo, pero éste no escapa de las reacciones de la expectativa; por momentos, suelta pequeños temblores. La música y la mañana, qué excelente combinación.
Llego para cuando termina un tema de The Rapture. Recorro los pasillos. Busco algún conocido. Poca gente. Recuerdo los conceptos del parcial de sociopolítica de anteayer y me siento en Disney. Pido un café en el kiosco para extender un poco la emoción; el intento es inútil. Me acerco a la mesa. Me preguntan y respondo: Demaría, Carlos Martín. Entonces me permiten entrar: el cuarto oscuro me recibe con un silencio innecesario; por primera vez mi decisión no es tomada en su seno. Al salir, respiro bien hondo: he votado; se tranquiliza mi espasmo. Ahora sí puedo tomar ese café tranquilo, fumar un cigarrillo y esperar, quizás acá, respirando el clima político; quizás en casa, junto al fuego de la parrilla y el chillido de la carne.

lunes, 15 de junio de 2009

La realidad oída

Imperdibles los audios de Capusotto, sobre todo los de su radio informativo Hasta cuando?
Una manera natural y a la vez desopilante de analizar los medios, el recorte que éstos hacen sobre la realidad y aquellos que los consumen y la reproducen.
Incluso parece no ser exagerado en absoluto. Uno se termina riéndo de parodias que no parecen tan parodias sino la mera realidad.

miércoles, 10 de junio de 2009

Para qué la historia

Si bien este tema ha sido vastamente desarrollado por la filosofía y la historiografía, quiero apenas tocar la cuestión como para introducir el motivo que me llevó a escribir este post.
El para qué de la historia tiene un amplio campo de respuestas posibles; me interesa decir que, como construcción, derivada del esfuerzo, hace a la identidad de un pueblo. La contra-historia, el revisionismo, el contra-factismo o "lo que pudo ser" también deben ser considerados a la hora de realizar la lectura (de nuevo: construída) del pasado.
Recuerdo a Niesztche y la construcción de la genealogía sobre la moral. Partiendo desde aquella idea de contingencia, donde nada resulta una necesidad histórica ("todo pudo no haber sucedido"), la genealogía como metodología (en su caso, en pos de la construcción de la verdad y la moral, pero no viene a caso) partía del reconocimiento de la emergencia para poder conocer la procedencia. Y así desarrollar una línea histórica del objeto que fuesemos a conocer.
Detrás de esto: la pesada noción de que la historia no debe ser un relato, no debe ser una historia deshistorizada, sino una historia contextualizada en su momento. De ahí sus palabras: "Hay que fosilizar la verdad".
En el reconocimiento del pasado como legado, del presente como movimiento y del futuro como proyecto están los mejores intentos de comprender la historia, la nuestra o la historia de lo que sea que atinemos estudiar.

Recuerdo también a Rosanvallon, en aquella sentida y trabajada lección inaugural del Cóllege de France: "La historia (...) intenta hacer revivir la sucesión de presentes tomándolos como otras experiencias que informan sobre la nuestra."

A la tierra: el año que viene se cumple el segundo centenario de la Revolución de Mayo. Quizá lo antes expuesto quiera ser una invitación a participar de los festejos que se están programado. Quizá quiera hurgar un poco más profundo e incitar a que cada cual aporte su grano de arena en la celebración. Pero, si de ninguna de las dos se quisiera participar, lo verdaderamente importante sería conocer qué es lo que se celebra. La semana de Mayo implica un hecho que se disparó (emergencia) que tranquilamente pudo no haber sucedido (contingencia) y que sentó un precedente (procedencia). Reconstruir algo de lo sucedido en aquél momento, o en cualquiera de los momentos de la historia de los doscientos años posteriores, sería una grata manera de celebrar.

Como pueblo que conoce, el pueblo debe ser un conjunto de sujetos plurales históricos. Asumamos nuestro lugar, conozcamos, y celebremos; para eso vivimos.

domingo, 31 de mayo de 2009

Hay soledad

En lo que puede parecerse al estiramiento de un brazo para que su mano pueda alcanzar un objeto, o a una carrera de nunca acabar, o a un pensamiento detenido en el silencio, me encierro a leer, en absoluta soledad, sí, la soledad puede ser absoluta, puede ser de uno, pese a la compañía de las palabras, quizá, solo quizá haya alcohol, cigarrillos seguro, y me desprendo, me desprendo en expresiones que poco a poco aprenden a no callar (tanto que al rato comienzan a exigir) y veo que partes de mí comienzan a flotar por la habitación vacía, componiendo a la soledad (la vuelvo a descubrir y tiemblo) para, en un abrir y cerrar de ojos, regresar a su todo, a mí, a la casa, a la soledad, que es tan absoluta.

martes, 26 de mayo de 2009

La realidad es nuestra si la Cultura nos pertenece


Un diálogo callejero que trató, basicamente, lo cambiante del clima, me dió el pie perfecto para comenzar y concluir este post que tenía pendiente.
Alguien, este fin de semana, entre la combinación de las bocinas y el calor que parecían incrementar el ahogo, me dice: este clima me está volviendo loco. Y no solo por no saber qué ponerme a la mañana; odio que juegue con mi salud.
Mi pensamiento durante la caminata que prosiguió se basó en aquello: cómo nos cuesta aceptar la incertidumbre, y por sobre eso, cómo nos escandaliza el tener que romper con las costumbres que, con tanta fuerza intentamos mantener (maldita comodidad) que somos capaces hasta de rezongar y culpar por cosas como las manifestaciones de la naturaleza.

El proyecto de Ley de Comunicación de Servicios Audiovisuales enviado al Congreso por el Gobierno y a tratarse en los próximos días me parece, sencillamente, extraordinario. Y el adjetivo intenta ser preciso: extraordinario por lo progresista y por lo democrático, y extra-ordinario por lo fuera de lo común, considerando los antecedentes en nuestro país.
Para empezar, tanto en su origen como en su potencial aprobación, podemos encontrar concepciones democráticamente brillantes: en cuanto a lo primero, su propuesta y su creación estuvo a manos de un arduo debate que resultó en un consenso general; organizaciones sociales, sindicales, cooperativas, de Derechos Humanos, así como universidades privadas y públicas, y medios pequeños y medianos del sector privado, estatal y comunitario, se encontraron comunes en este proyecto de Ley, resumido en 21 puntos. Sobre su aprobación, el hecho de que reemplace a la Ley de Radiodifusión, siendo ésta una Ley aprobada por la última dictadura, ya es un paso enorme; lo confirma el hecho de que vivimos bajo esta Ley y el resultado es monstruoso: medios manipulados, centralizados y concentrados, formadores no sólo de opiniones sino de subjetividades; diarios nacionales que aniquilan a los provinciales, con periodistas egocéntricos; cine importado que domina el mercado entero, no sólo en sus productos, sino en sus maneras de ser y hacer; programas radiales cada vez más amarillos, que alimentan de lo que se alimentan, a saber, el sentido común; y qué decir de la televisión, horripilante foco de creación de prototipos, que nos roba el tiempo con programas chatos y obsoletos.
No es casual que este proyecto de Ley sea tan discriminado, no, perdón, sea tan asquerosamente discriminado por los medios en la actualidad.
Para entrar de manera más directa en qué consiste este proyecto, resumiré de la siguiente manera: propongo mencionar los beneficios y luego las medidas que lo otorgan.

Incrementa el interés público...
Al permitir a la ciudadanía expresarse, investigar y difundir, ideas y opiniones.
Al liberar de costos extras espectáculos y eventos deportivos.

Educa e integra, en pos de un aumento de pertenencia...
Al traer a tema cuestiones como la identidad nacional, y de esta manera, fomentarla y consolidarla.
Al apoyar el proceso de federalización.
Al alimentar el pensamiento y el fundamento crítico.
Al ayudar y ahondar a medios regionales, siendo que cualquier radio deberá tener al menos, un 70% de producción propia.

Promueve el espíritu creativo...
Al permitir la manutención de medios de pequeña escala, ubicados en todo el país.
Al proteger las noticias del interior, que siempre son empañadas por las noticias de la Capital federal.
Al suscitar la defensa de películas nacionales, así como de programas radiales y televisivos, permitiendo así la proyección de trabajo artístico.
Al dejar de exportar cuanto programa internacional que tenga éxito, para liberar espacios de proyección y difusión de pensadores y creadores argentinos.

Protege, realmente y no en apariencias, a la niñez y la infancia...
Al cuidar contenidos y horarios en base a normas a respetarse.
Al inculcar la idea de que, al menos la mitad de los programas de TV abierta para niños sean de origen nacional.

Rompe con los intereses monopólicos...
Al dividir la propiedad de los medios en prestadores de tipo estatal, privados y privados sin fines de lucro.

La idea es hacer una presentación que no puede dejar de ser en bruto al estar saliendo de mi memoria. Pero se puede conocer el proyecto de Ley mismo haciendo click: acá.

Sin dudas, este proyecto tiende a provocar un quiebre estructural, de tipo cultural. Demandará a la ciudadanía mayor participación, y así también un importante ejercicio de criterio.
No puede pretenderse que funcione de inmediato, definiendo "funcionar" al fenómeno de aceptación y participación de la audiencia. Primero, por el silenciamiento intencional que existe hoy en los medios, que impiden su conocimiento popular. Y luego, porque dentro de las transformaciones que implica su práctica, están las del consumo. Habrá que habituarse a consumir programaciones en nuestra lengua, que muestren nuestros paisajes, que nos enseñen de nuestras costumbres, que nos presenten a hermanos de las provincias más lejanas, que construyan nuestra historia y se preocupen por hechos sucedidos acá... Esto suena tentador hasta el momento en que debe aceptarse que el espacio no lo permite todo, y para dar lugar a esto deben restringirse programaciones extranjeras, a las que estamos tan acostumbrados.
¿Seremos capaces de incorporar nuestra cultura?
¿De romper con las costumbres no inherentes pero sí encarnadas de consumir contenidos extranjeros?
Me incluyo en el desafío. Yo también estoy habituado a consumir programas y formas de programacion que son importados.
Yo creo que sí. Yo creo que podríamos superar la incertidumbre inicial, para ver, a largo plazo, el enriquicimiento de nosotros por nosotros mismos.
Por lo pronto, no nos dejemos ningunear. Interesémonos antes de que el proyecto sea debatido; decidamos, sin miedo, a emanciparnos un poco de las culturas importadas, para así afirmarnos en un sentimiento culturalmente nacional.

lunes, 4 de mayo de 2009

Pastilla para el humor

Para el bueno o para el malo.
Porque: ¿No es lo mismo, a su fin, la melancolía o la felicidad, la nostalgia o la alegría?
Como experiencias que son, deben ser vividas.
Oigan y lean esta canción: convoca a la percepción de los sentidos; enfatiza, profundiza, ahonda.

Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que he visto una luz al otro lado del río
El día le irá pudiendo poco a poco al frío
Creo que he visto una luz al otro lado del río
Sobre todo creo que no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío
Oigo una voz que me llama casi un suspiro
Rema, rema, rema
Rema, rema, rema

En esta orilla del mundo lo que no es presa es baldío
Creo que he visto una luz al otro lado del río
Yo muy serio voy remando muy adentro sonrío
Creo que he visto una luz al otro lado del río
Sobre todo creo que no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío
Oigo una voz que me llama casi un suspiro
Rema, rema, rema
Rema, rema, rema

Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que he visto una luz al otro lado del río.

Jorge Drexler - Al otro lado del río

La música o la sensación de que el tiempo se detiene y sólo el pensamiento, en lo inhospito, se mueve con determinación y cautela.

martes, 28 de abril de 2009

Celebración

Hace semanas que traigo entre manos la elaboración de un texto sobre las democracias en America Latina. Se me han disuelto varias cuestiones y su escritura ha entrado en receso; está en mí la voluntad de publicarlo. Sin embargo, la euforia (que siempre es momentánea pero tan, tan sincera) me obliga a celebrar:

Por una America Latina que ha aprendido de su historia,
que ha conocido el sabor de la emancipación,
que ha comprendido que la heterodoxia es y será el modo,
que se concentra en la integración,
que ya no se deja desestimar sino que se hace oír,
que se alimenta de su propia, vasta y riquísima producción musical, literaria y artística,
que reconoce su territorio y lo valora,
que practica la redistribución del ingreso y fortalece la democracia,
que ha creado una cosmovisión del mundo y un enfoque para éste;
en fin, por una America Latina unida, salud!
Y por sus pueblos, por su pueblo unido, salud!

Quien celebre conmigo, levante su copa.

domingo, 26 de abril de 2009

Doblete

Uno: la elección de candidatos se parece cada vez más a una estrategia del Gran DT: modificaciones o transferencias en las listas/equipos, status del jugador/candidato, titularidad/suplencia, medición/rendimiento. No es una locura pensar que el trío ofensivo de la derecha, De Narvaez-Macri-Solá, se asemeja al trío ofensivo boquense Riquelme-Palacio-Palermo: tres dinosaurios que pelean por ganar en Junio, Elecciones/Libertadores.

Dos: empezó la feria del libro. Un shopping montado sobre la venta de ideas que disfraza el cruel comercio del libro. Sólo agradezco la visita de Mankell.

lunes, 20 de abril de 2009

La realidad es un frágil decorado

La muerte del genial escritor de ciencia ficción J.G. Ballard, ocurrida ayer, junto con el modo de su muerte y su despedida, me pusieron a pensar en esta breve reflexión que quiero dejar.
Ballard supo que tenía cáncer y lo dio a conocer en un libro, el último que escribiría.
Tuvo la oportunidad de despedirse y lo hizo del modo en que mejor se expresaba: escribiendo. El resultado fue "Milagros de vida", un libro precioso, distinto al resto de su autoría.
No es equivocado pensar que todos deseamos tener la oportunidad de despedirnos.
No es equivocado desear la despedida.
Ballard la tuvo. Qué bueno, la merecía.
Si la muerte, el único pensamiento que no puede agotarse, el único que puede pensarse como eterno, genera angustia; ¿Por qué no intentar dejar algo en vida que hable por nosotros?
¿Implicaría vivir pensando en morir? ¿O nos daría un buen motivo para poder hacer eterna nuestra existencia en vida y así reemplazar a la angustia de la muerte?
Que de qué hacemos con nuestras vidas depende nuestra muerte, de eso estoy seguro.

martes, 14 de abril de 2009

Confesión

Sí: pienso (y me pienso) como un estructuralista.
Por si el nombre del blog no lo transmitía suficientemente, vale la aclaración del enfoque.

viernes, 10 de abril de 2009

El muro que separa dos Santos

Lo que más me sorprendió del levantamiento del muro entre San Isidro y San Fernando fue su repentinidad; de pronto, en el comienzo de una mañana de apariencia ordinaria, todos nos desayunamos con la noticia de la separación, el encierro, la discriminación.
Digno de un estudio de Michel Foucault.
Digno de una letra de Roger Waters.
Digno de un cuento de Franz Kafka.
Pero con cada uno de nosotros como protagonistas.

Atormentado y extraño siglo, el XXI.

viernes, 3 de abril de 2009

El anti-neoliberal

La última reunión del G 20 hecha en Londres me trajo ciertas dudas, despertándo al anti-neoliberal que hay en mí.
Si bien la reunión fue considerada como 'correcta' por la mayoría de los analistas, principalmente porque se creó un paquete de medidas (hasta ahora pendiente), no me cierran las siguientes tres cuestiones:
Primero, que el beneficiario último sea, siempre, el mercado. En este caso, abrazando medidas contra la crisis, en pos del beneficio del mercado.
Segundo, que se ataque tanto a las entidades financieras no bancarias y a la vez se otorgue tanto poder a las entidades internacionales, FMI y BM, sin pensarse antes en un posible ataque al sistema financiero en sí. Me parece que la regulación financiera debió contemplar varias autocríticas antes de llevarse a cabo este fortalecimiento.
Tercero, los intentos de fortalecer al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, emblemas de la economía de la guerra fría y el último gran avance del liberalismo. Acaso la única medida sobre su modificación sea la mayor relevancia que se le facilita a los países en desarrollo. Pero eso habría que verlo para creerlo. En fin, desde Latinoamérica, y con la experiencia de relaciones pasadas con estos organismos, confiar de nuevo tanto en su capacidad crediticia (ahora más en debacle que nunca) como en su intervención en economías como las nuestras resulta, cuanto menos, difícil. Muy difícil.

No me ha parecido una cumbre horizontal: creo que, de los 20, mandaron 7: las potencias.
Y, lo que me resulta más importante aún, en vísperas de la 'creación de un nuevo orden económico mundial'... todavía huele a neoliberalismo.

martes, 31 de marzo de 2009

Cierre

Extraño modo de hacer valer una amistad; en recuerdo a una de las más interesantes charlas obtenidas en los últimos días, y en agradecimiento a la persona que la compartió conmigo, expreso en esta cita algún intento de concluir, desesperadamente, y quizá también, vanamente.


"Quien siempre comió con moderación nunca experimentó lo que es una comida, nunca sufrió una comida. Así a lo sumo se conoce el placer de comer. Así a lo sumo se conoce el placer de comer pero no la voracidad, el desvío desde la llana avenida del apetito hacia la selva de la gula. Porque en la gula se juntan ambas cosas: la desmesura del deseo y la uniformidad de aquello con que se lo sacia. Comer desaforadamente es, ante todo: comer cualquier cosa, sin distinción. No caben dudas de que se penetra con mayor profundidad en lo deglutido mediante el placer."


Walter Benjamin, 'Higos frescos'

jueves, 26 de marzo de 2009

De sentir la vida moviendose en el cuerpo

No acostumbro a hacer comentarios sobre espectáculos, pero esta vez me daré el permiso, sin lugar a dudas más que justificado.
El recital brindado por Radiohead en el club Ciudad de Buenos Aires fue, para ser breve, insuperable. Todo lo que transmite la banda en sus discos estuvo presente, y más: música que escapa a los sentidos de espacio y tiempo, a toda percepción humana. Una experiencia inexplicable.
Podría llenar este post con adjetivos y aún así me quedaría corto para describir lo vivído. Todo resulta poco, todo lo que pueda decirse resulta una ofensa porque no estaría a la altura.
Luego de ver en vivo a los liderados por Thom Yorke, mis sospechas se confirman: Radiohead es la banda más intensa e interesante de la tierra.
A mí entender, sólo una banda podría superarla. Quienes me conocen podrán elucidar a cual me refiero. Pero, claro, tendría que tener la opotunidad de verlos en vivo.
Pura magia. Pura energía. Pura elevación. Nadie que haya estado presente podrá negarlo: antenoche Radiohead exigió llevarse una parte de nuestras almas. Se lo debíamos. Con gusto acepté.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Sobre la in-seguridad

Se cae de maduro: inseguridad, seguridad, inseguridad.

No entraré en ese tema, sino en las interpretaciones sobre él. Primero porque, si bien tengo mis ideas sobre el tema, no me siento capaz de defender una postura firme sobre qué es inseguridad y cómo debe lograrse seguridad. Quizá no quiero jugar demasiado a ser sociólogo y aplicar conceptos como monopolio legítimo de la violencia, políticas públicas, el rol del Estado y demás. Y segundo, porque me interesa que, en vez de que cada uno grite entre tantos gritos queriendo imponer qué debe hacerse, me preocupa más hacer pensar a cada uno sobre su propias ideas acerca del tema. Así, al menos, podemos entender que no hay que gritar sino hablar, y que no hay que imponer sino dialogar.


Creo que el problema fundamental es que ninguno intenta comprender. Ninguno se esfuerza en adentrarse en qué consiste el problema mientras que parece no importar demasiado proponer cuáles deben ser las soluciones. ¿Rasgo de argentinidad?


Sin seguridad. Ese parece ser el contenido de la voz popular que se queja. Y eso es incorrecto. Hay seguridad, pero resulta escasa.
Y si hay 'poca seguridad' debemos tener en cuenta las varias cuestiones que implican incrementarla. Poder pensar las causas y las consecuencias. No pueden pasarse por alto fundamentos de la democracia (que tanto idolatramos y tan poco cuidamos) como la Justicia y la Libertad. Ahí es donde fallan los intentos de reinstaurar la colimba, bajar la edad imputable, exigir que se maten a los que matan. Eso sería emparchar una cuestión, esperando no futuro. Eso iría en contra del propósito que parece ser el hegemónico en la voz popular: que se quiere un mejor país para nuestros hijos.


No creo positivo unirse a la bronca de Susana pues, por empezar, ella no es víctima de nada.
Pero de nuevo. Escuchamos las opiniones de figuras como Susana Gimenez o Marcelo Tinelli, en vez de oír las propuestas de los expertos, de los cientistas, de los que estudian los casos y trabajan en soluciones posibles.

La inseguridad existe. Es una delicada cuestión. Pero que los diarios dicten que hay más inseguridad no quiere decir que efectivamente la haya. Sólo quiere decir que nosotros tenemos más acceso a conocerla. Extiendo una idea que introdujo Aliverti en su útlima editorial matutina: Si fuese tan repentina la inseguridad, veámos qué hicimos durante los ochos meses de conflicto con el campo y repitámos esa política. Porque, que yo recuerde, en ningún diario se hablaba de crímenes. Por lo tanto, no había inseguridad.

Supongo que llego a la misma conclusión de siempre. Si se quiere cambiar algo, si se quiere modificar algún aspecto de la realidad, el mejor camino para empezar es por uno mismo. Infórmese; acepte que existen diferencias de pensamientos, respételas o incorpórelas. Léase; la práctica frecuente de la lectura forma por sí sola la capacidad para poder distinguir qué nos quiere vender cada periodista, cada escritor, cada analista. Y así poder comprar con conciencia. Derrúmbe las barreras que lo diferencian del resto. Busque el consenso. Aprenda de los demás. Reflexione. Exprese su pensamiento, pero busque un fundamento. Llénese de cultura: no hay excusa posible que justifique la imposibilidad de pensar un poco más.

Pues, si realmente considera conveniente la llamada 'mano dura', no voy a exigirle que cambie de idea. Voy a exigirle que me explique por qué y para qué. Voy a exigirle debatir, voy a poner en duda su pensamiento, así como esperaré que usted ponga en duda el mío.


Para el final, dos guiños:

El primero, un comentario al pasar. ¿No es paradójico que un sacerdote (Guillermo Marcó) proponga un crímen para solucionar otro? La pena de muerte es un crímen contra la vida. Esa es mi opinión.

El segundo es más importante: mientras miles de personas acuden a una marcha, mientras cientos de periodístas escriben artículos que serán tapa de diarios de mañana, el mismo día, a la misma hora, comienza el debate sobre la polémica ley de radiodufisión que los grandes medios -corporativos- tanto quieren ocultar. ¿Concidencia? Si ha empezado a pensar por usted mismo, podrá responder esta pregunta. Y tendrá la razón.

martes, 17 de marzo de 2009

El rincón de la nostalgia

Para quienes compartan la afición por las series viejas, y en particular el encanto por ALF, aquél divertido, ingenioso y lindo personaje, les recomiendo el capítulo "Extraños en la noche", segundo de la primera temporada.
Simplemente, lo tiene todo. Genial.